martes, 11 de septiembre de 2012

Roberto Falabella (El Mozart chileno) y Las Cruces




Al final de la Avenida La Playa, un poco más al sur de la virgen Stella Maris, se encuentra una de las casas que recuerdan el pasado rangoso de nuestro pueblo/balneario. La vieja construcción, ya muy aporreada por el paso del tiempo, falta de mantención y remecida por varios terremotos desde su construcción a principios de los años 40 del siglo pasado, guarda uno más de nuestros pequeños tesoros materiales/inmateriales más relevantes: me refiero a la casa de Roberto Falabella Correa (1926-1958), compositor de 61 obras musicales de música docta en un breve período de 8 años (1950-1958).

Por la calidad, variedad y profundidad de su creación musical, ha sido catalogado por los musicólogos chilenos como el “Mozart chileno”.



Roberto Falabella, nace en Santiago. Nieto del comerciante napolitano Salvatore Falabella, fundador de la empresa que todos conocemos y a la cual en algún momento de nuestras vidas le hemos “debido una cuota”. Su padre (fallecido el año 1951), fue Roberto Falabella Finizzio el principal impulsor y protector de su hijo. Cómo es fácil comprender, el tema económico no fue el problema de su vida: su grave déficit fue su salud, nació con una severa limitante, la enfermedad de Little, que le significaba una parálisis muscular, precaria coordinación de movimientos y habla dificultosa.

Sus limitaciones físicas, lo obligaron a realizar estudios escolares privados. Su principal biógrafo, el musicólogo Luís Merino, nos cuenta que entre los maestros que lo formaron musicalmente, se encuentran verdaderas catedrales del arte musical chileno de la segunda mitad del siglo XX, como la maestra Lucila Césped (teoría y solfeo), Julia López (armonía), María Ester Grebe (notación) y el Premio Nacional de Arte (mención Música) Alfonso Letelier. Con orgullo debo citar, que años después, compartimos las inolvidables enseñanzas de la musicóloga Grebe.

La formación de Falabella fue profundamente humanista, no sólo destaca por su producción musical, también incursionó en el ensayo, poesía y drama.

En un artículo publicado en el pasquín “The Clinic”, el 18 de diciembre de 2008, su autor Juan Pablo Avalo nos entrega valiosos antecedentes aportados por su hija Florencia Falabella. En el artículo titulado “Roberto Falabella Correa (1926-1958) El Mozart chileno de la silla de ruedas”, nos entrega nuevos antecedentes sobre su vida. Su padre, construyó una mansión en Las Cruces para su uso exclusivo, la que sumada a la pensión en dinero que recibía, le permitió dedicarse a la música y a sus otros proyectos artísticos paralelos vinculados con la poesía, teatro y ensayos.

Una “prueba” de su vida crucina:



La Casa habría sido construida a fines de los años 30 o primeros años de los 40 del siglo pasado. Si atendemos a que Falabella fue un intelectual de su época, con una activa vida política partidista (fue militante del Partido Comunista de Chile), podemos suponer que a las animadas tertulias que disfrutaba a pesar de sus limitaciones físicas en su casa crucina (en Santiago vivía en Ñuñoa) debieron asistir personalidades como Violeta Parra y Pablo Neruda (amigo personal que lo despidió a su muerte).

SU OBRA

Gustavo Becerra, uno de sus maestros, lo definió “como un humanista, pero ante todo fue un ser unido a la historia de sus especie, activo en todas sus manifestaciones”. Su obra musical abarca un catálogo de 61 obras, con 5 sinfonías y 56 obras de cámara. Entre estas últimas hay música vocal en la que utiliza poemas de Lope de Vega, Federico Gracia Lorca y León Felipe. Entre los escritores nacionales, aportan textos el propio Falabella y Pablo Neruda. Del Folklore chileno obtiene los textos para “Las siete adivinanzas” con que gana el primer premio en los Festivales de Música Chilena el año 1958.

Una de las características de su obra musical en la última etapa creativa, es la incorporación de elementos rítmicos y melódicos del folklore chileno. Aunque no fue el primero, pues le anteceden-entre otros Pedro Humberto Allende, Enrique Soro, Alfonso Leng (el del Grupo de Los Diez) y Carlos Isamitt (veraneante por más de 30 años en la Residencial Uribe), su propuesta creativa trajo aire fresco a la tímbrica y melodías- en particular de la Fiesta de La Tirana.

Es difícil hablar de un músico sin escuchar algo de su obra. Le propongo al lector lo siguiente: bajar la obra capital de Falabella (Estudios Emocionales) desde el siguiente sitio:

http://unalatamas.blogspot.com/2011/01/roberto-falabella-estudios-emocionales.html

Antecedentes de Estudios Emocionales:

• Obtuvo mención honrosa en los Festivales de Música Chilena correspondientes a 1958;

• obra en la que Falabella alcanza finalmente una síntesis entre el folklore chileno y un acabado equilibrio entre el ritmo, forma, orquestación, textura y silencio.

Su muerte llegó de improviso. Sufrió una torsión intestinal, la que se complicó falleciendo finalmente de un paro respiratorio.

En su funeral, fue despedido por Pablo Neruda con las siguientes palabras:

“despedimos a un héroe que nunca fue vencido. Despedimos a quién fue la encarnación de la vida, de la creación, de la alegría, de la lucha y de la esperanza, aunque su vida fue un largo tormento. Polvo eres y en polvo te convertirás. No es verdad. El polvo y el dolor El convirtió el polvo y el dolor, en cantos; el transcribió las tinieblas, en olores luminosos; él, está aquí, aún con nosotros y no está convertido en polvo oscuro, sino que en clara música.

Persistirá su música, continuará viviente esta delgada voz que la muerte no apagará, pero en Roberto Falabella Correa, yo saludo al militante de la esperanza.

Su milagro, es como el de las tierras desoladas, que nos dan, sin embargo, olores y frutas deslumbrantes; su ejemplo, es el del árbol quemado por el rayo, que nos entrega miel y canto matutino de innumerables pájaros.

Su ejemplo, es el de la voluntad del hombre; la victoria de la belleza y la creación, sobre la angustia.

Represento al Comité Central del Partido Comunista de Chile es esta despedida. Mi partido enluta sus banderas y hace presente su dolor y su respeto ante una pérdida tan grande para nuestro partido y la cultura de Chile”.

                                             UN SUEÑO

    (Estamos en Avenida La Playa frente a la casa de Roberto Falabella)
Un crepúsculo de otoño;
Una orquesta sinfónica toca Estudios Emocionales;
(en su defecto una amplificada grabación)
En pantalla gigante o sobre los muros de la casa un power point con su vida y obra;
Nos acompaña una muchedumbre de 80 personas.

*le cuento a mi hija Natalia sobre mi sueño. Su respuesta es lapidaria: “papá, esas cosas sólo te importan a ti y a Lucho Merino”

                                                  Patricio Ross Leiva

lunes, 10 de septiembre de 2012

Lanzamiento de libro sobre la historia de Las Cruces

El sábado 28 de mayo de 2011, a las 20:00 Horas en el "Restaurant Bellavista", se lanzó el libro "Las Cruces. Apuntes para su Historia (1895-1930)" financiada por el Fondo del Libro en el Concurso 2010.El libro se puede adquirir en librerias y en www.ril.cl

domingo, 9 de septiembre de 2012

Calle Pedro Pablo González




A la altura del 500 en la Avenida Las Salinas, se encuentra una pequeña calle que baja en suave declive con el nombre de Pedro P. González.

Sólo los muy antiguos habitantes “originarios” de nuestro pueblo/balneario, pueden referir algún antecedente del personaje que ameritó ponerle su nombre; Pedro Pablo González.



A principios del siglo 20, existió un pescador cuya fama perduró por muchos años en Las Cruces: Pedro Pablo González, el que fue considerado por muchos años un verdadero patriarca de los pescadores de la Caleta de Las Cruces, también llamada Varadero por los más antiguos, por constituir el punto de embarque y desembarque de las mercaderías provenientes fundamentalmente de Valparaíso, previo a la construcción de caminos regularmente transitables durante todo el año.

En el libro “Pesca y Caza en Chile” editado el lejano año 1938 por Jorge Walton, se ofrece una reseña con el título PEDRO PABLO, EL PESCADOR, HA MUERTO, que describe con emocionada claridad su importancia.

Transcribo el párrafo:

“En Las Cruces están de duelo”. Por primera vez en Las Cruces se han puesto de acuerdo: El Quirinal y El Vaticano lloran a Pedro Pablo. Muy pocos eran los que conocían el apellido, pero, tanto los grandes como los chicos querían a este intrépido pescador que rindió su vida tratando de salvar la del joven Urízar. Pedro Pablo nació en el mar; era el pescador de Las Cruces y el amigo de los bañistas. Hasta “Don Pedro Errázuriz” se sentía seguro y desafiaba las primeras olas cuando Pedro Pablo estaba cerca.

De noche salía a la mar, el congrio y a la corvina, y siempre estaba de vuelta a la hora en que las empleadas comienzan a despabilarse; con ellas se entendía, iba de casa en casa entregando pescado; nadie le preguntaba el precio, tenía precios fijos, a lo más le decía: Misia Clarita, le dejaré una media arroba, es lo que deja siempre la patrona. El sabía el consumo de cada casa y más tarde pasaba a recoger el dinero; nadie le discutía lo que cobraba: era Pedro Pablo. Y se fue, murió víctima de su arrojo y de la nobleza de su alma, no permitiendo que un niño se ahogara a su vista sin hacer un supremo esfuerzo por salvarlo. Los habitantes del Vaticano y del Quirinal se han puesto de acuerdo para llamar en lo futuro con el nombre de este héroe a Playa Blanca, y erigir en su memoria a orillas del mar en la caleta de pescadores, un modesto monumento a su nombre”.

La muerte de Pedro Pablo se habría producido en la Playa Grande. La caleta no lleva su nombre y nunca se erigió el prometido monumento, pero la tradición oral permitió que su nombre y su presencia sobrevivieran al implacable paso del tiempo. Desconozco al que tuvo la idea de ponerle su nombre a una modesta calle de nuestro pueblo/balneario, pero lo felicito por rescatar del olvido a un personaje nuestro, un pequeño héroe de nuestro pasado.




viernes, 7 de septiembre de 2012

Pedro Subercaseaux y Las Cruces

FRAY PEDRO SUBERCASEAUX Y LAS CRUCES


Para los devotos católicos que asisten en diversas festividades religiosas a la Parroquia La Asunción de Las Cruces, las pinturas ubicadas al fondo de la iglesia y a la derecha-casi al costado del altar (capilla norte), seguramente representan un elemento decorativo bello que colabora a crear el necesario clima de meditación y recogimiento al que invita todo templo. Visto artísticamente, estamos ante la presencia de un importante patrimonio artístico, al cual- como casi a todos nuestros bienes materiales e inmateriales, no se les saca ningún partido ni destaca de acuerdo a su mérito.

El autor de los cuadros, es un destacado pintor chileno. Nos referimos a Pedro Subercaseaux Errázuriz (1880-1956). Nace en Roma, lugar en que su padre, el diplomático y también muy destacado artista plástico Ramón Subercaseaux Vicuña, se desempeñaba como embajador ante la Santa Sede.

Desde muy temprano, inició su formación artística de mano de su padre, para posteriormente, a partir de los dieciséis años estudiar en Berlín, Roma y a partir de 1900, viajar a París en compañía de su familia para ingresar a la Academie Julien.

Su padre, Ramón Subercaseaux, amigo en París de Rodin y de otros destacados artistas plásticos de la época como el retratista John Singer, compartía su misión diplomática con su pasión por la música y la pintura, actividades que de modo creciente ocupaban la mayor parte de sus preocupaciones. Pedro Subercaseaux no podía estar rodeado de mejores influencias.

La temprana decisión de Pedro Subercaseaux para dedicarse al arte (16 años), curiosamente (ayer y hoy), no encontró oposición de parte de su familia, alentado por artistas plásticos amigos de la familia como Pedro Lira, Valenzuela Llanos y Onofre Jarpa (cualquiera hubiese querido tener esa base de apoyo).

El año 1897, su padre es trasladado a una nueva misión diplomática en Berlín. Pedro Subercaseaux se inscribe en la Real Academia de Bellas Artes en donde recibe lecciones de los maestros Antón von Werner (especialistas en batallas y cuadros históricos) y del maestro Ehrentraut. La formación academicista alemana no sintonizaba con la libertad latina, pero probablemente de su paso por Berlín extrajo buenos ejemplos y modelos para su posterior dedicación a representar episodios de nuestra historia.

Nueva destinación diplomática de su padre: Roma. En Italia, P. S. participa del taller del pintor español Lorenzo Vallés y como alumno libre de Bellas Artes. Su vida en Roma fue rica en experiencias y experiencias.

Ramón Subercaseaux es destinado a París, P. S. se inscribe en la prestigiosa Academie Julien, lugar en que se empapa del francés sentido de “medida y equilibrio”. De su paso por Francia surgen los bocetos sobre temas históricos chilenos. Termina su formación académica y vuelve a Chile.

A partir de 1902, colabora con el Diario Ilustrado a través de lo que se considera la primera tira cómica chilena: “Las aventuras de Federico von Pilsener”, colaborando además, como ilustrador de la Revista Pacifico y de una larga serie de libros. Tuvo a su cargo la decoración de importantes espacios públicos, tales como el de la Bolsa de Comercio y la Intendencia de Santiago.

El 7 de abril de de 1907 se casa con Elvira Lyon Otaegui.

SU RELACIÓN CON LAS CRUCES

Pedro Errázuriz en su libro “Las Cruces. Una memoria familiar” (1979), describe su relación con el artista y su participación en el diseño de la iglesia y su decoración.

El comité que el año 1945 se abocó a la tarea de construir una iglesia en Las Cruces, encargó a Pedro Subercaseaux el diseño de una Iglesia. El posterior desarrollo del boceto fue encargado al arquitecto Mario Errázuriz. En el citado libro, aparecen imágenes del proyecto original.

En mayo de 1950, el comité que tenía la misión de construir la Iglesia de Las Cruces, le encarga a Pedro Subercaseaux la “decoración del templo”. Para cumplir el encargo, el pintor en tableros de madera que posteriormente fueron empotrados en las piedras de las paredes a través de gruesos tirafondos y golillas de bronce diseño, pinto las dos escenas que adornan la parroquia.

REPRESENTACIÓN DE LA NATIVIDAD Y LA ASUNCIÓN

Al costado derecho de la parroquia (capilla norte) se encuentra la representación del nacimiento de Cristo.

Originalmente, el cuadro fue instalado en la cripta de la parroquia (bajo el altar), en la actualidad, todavía se pueden observar los orificios de los tirafondos.

El 1º de noviembre de 1950, el Papa Pio XII proclamaba el Dogma de la Asunción de la Sma. Virgen de los Cielos, y esto dio a Pedro Subercaseaux, la idea del cuadro que debía colocarse tras el altar mayor. Sería la representación de la Asunción.


Pedro Subercaseaux provenía de una familia profundamente conservadora en lo político y religioso. El 7 de abril de 1923, en una decisión conjunta con su esposa Elvira Lyon Otaegui, luego de una dispensa papal, ingresan a la vida religiosa: Pedro tomaba los votos en la Abadía de Solesmes en la Isla de Wigtt. Elvira ingresaba a un convento español. Lejos, en la escéptica sociedad santiaguina, se comentaba que Elvira con su fuerte carácter y su misticismo desbordado le habría impuesto esta decisión. Que fue un matrimonio de camas separadas.

En una crónica del diario El Mercurio, escrita por Mili Rodríguez Villouta el 17 de junio de 2000, se describe un episodio poco conocido de su relación con Las Cruces:

“Pero siempre guardó la memoria de otra felicidad: el recuerdo de un caballo árabe galopando contra el viento por la playa, entre Cartagena y Las Cruces, cuando construyó con Elvira una casa frente al mar, un refugio casi final, una abadía para dos”. Quizás su último intento de vivir "en este bajo mundo".

Patricio Ross Leiva.

Verano 2010

miércoles, 5 de septiembre de 2012

calle Solar Correa

PARECE UNA CASA DE “CUENTO”






Entrando a Las Cruces por el lado sur (Carabineros), a la altura del 550 en la calle Errázuriz, se divisa una de las bajadas a la Avenida del Mar (Playas Blancas) muy cerca de la virgen Stella Maris, que lleva por nombre Solar Correa.

¿Quién fue Solar Correa? ¿Donde tenía su casa?

La historia parte en una hermosa y misteriosa casa, por tantos períodos abandonada y tantas veces recuperada.

La Casa fue construida aproximadamente hacia 1916 por el arquitecto Héctor Hernández Varas para que fuese su casa de descanso en el pueblo. Hernández había nacido el año 1872, estudio en el Instituto Nacional y más tarde arquitectura en los Estados Unidos en la Universidad de Jacksonville.



¿Cómo llega a las Cruces?

A partir de 1915, inicia su trabajo en la oficina del ingeniero/arquitecto Josué Smith Solar (personaje clave en el proyecto de Playa Blanca-Las Cruces), en cuya compañía sin duda, conoció el lugar, participando en el diseño de 4 importantes construcciones, lamentándose la perdida de una de ellas (Castillo Negro).


 En una fecha no precisada, la casa de Avenida La Playa es adquirida por el abogado Eduardo Solar Correa, nacido en Valparaíso, el que junto con ejercer su profesión, ingresó a hacer clases de castellano en el Liceo Alemán y, más delante, de literatura española en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.



En el año 1915, en el Nº 2 de la Revista “Los Diez”, publica el siguiente poema:

ERES COMO LA ABEJA

Eres como la abeja…Pequeñita
y morena, como ella, en sus entrañas
llevas la miel…Miel hecha de Cizañas,
que sabe a clavelón y a margarita!

Eres como la abeja…
Conoces el misterio de las flores
que habitan tus jardines:
tu beso en ella dejas
un aroma vital, germen de amores,
que estalla en crisantemos y jardines!

Eres como la abeja…Te doblegas,
y entras callada al corazón que ama
como a un cáliz dormido…Levemente
extraes sus primicias,
y con el dardo de tu amor lo inflamas!

Eres como la abeja…A nadie entregas
la miel de tus caricias:
intrépida y silente,
la entrada al templo de tus sueños niegas;
y si alguien la traspasa…luchas, hieres,
y junto con el alma que has herido…mueres!



Nuevamente la presencia de Los Diez en Las Cruces. Eduardo Solar Correa seguramente visitó el pueblo en compañía de Juan Francisco González o bajo la invitación directa de Osvaldo Marín. La compra de la casa no puede ser una mera casualidad, llegar al lugar en los años 20 del siglo pasado, más parecía una auténtica epopeya que un mero viaje de placer.

Solar Correa es citado en el libro “La Crítica Literaria en Chile” como uno de los más importantes críticos literarios de la historia de la literatura en Chile, destacándose en su producción, textos fundamentales para los estudiosos del tema. Sobresalen los siguientes títulos:

• Antología de poetas hispanoamericanos (1810-1926).Publicado el año 1926.

• Escritores de Chile. Época Colonial y siglo XIX (2 tomos). Publicado el año 1932.

• Las tres colonias. Publicado el año 1936

Eduardo Solar Correa fallece el año 1935 a tempranos 44 años

Tras muchos años de abandono, la casa es adquirida por la destacada escritora Carmen Berenguer.


Carmen Berenguer nace en Santiago de Chile el año 1947, destacándose en primer lugar como poetisa y cronista, pero también como activa editora de una serie de publicaciones dedicadas a la crítica literaria. El año 1997 obtiene la importante Beca Simón Guggenheim. En marzo de 2008 obtiene el Premio Iberoamericano Pablo Neruda, concedido por primera vez a una escritora chilena.

Entre sus obras se destacan las siguientes:

• Bobby Sands desfallece en el muro (1983)

• Huellas de siglo (1986)

• A media asta (1988)

• Sayal de pieles (1993)

• Naciste pintada (1999)

• La gran hablada (2002)



• Mama Marx (2006)

En una entrevista concedida al medio electrónico “El Mostrador” en febrero de 2007, declara desde Las Cruces que su refugio frente al mar "Es una casa que tiene historia literaria. Se dice que pasó por aquí Vicente Huidobro. Si hasta leyendas hay en torno a este lugar. Dicen por ahí que en esta casa estuvo de visita Teresita de Los Andes, que era pariente de los Fernández Solar, e incluso los cuidadores de la casa en invierno dicen que por las noches se le escucha saltar por la escalera”, reseña.



ADIÓS Superman

Carmen Berenguer

En fin …
Yo pintaré la casa y cubriré tu retrato
con una cortina vieja.
Rellenaré las almohadas
de tu butaca y la mía.

Encenderé la luz y me sentaré a fumar como si te estuviera
viendo.
Evocaré tus palabras cundo me decías. Eres solo mía…
Tal vez camine hasta la calle a buscarte entre las gentes.
Y eché un lagrimón sabiendo que te has ido.

Quizás encuentre otro querer simulando mi olvido.
Y así, entre estas letras vivas de canciones ya viejas,
me cobije otra voz para decirte
Que el mundo no es tan ruin y que puedo vivir sin ti.


Adiós Superman, hiciste lo mejor que pudiste, combatiendo a los malos, luchando por la justicia. Ayudaste a los que no tienen voz, mujeres, ancianos y niños. Y por si fuera poco viniste a Chile y estuviste en la Organización de Detenidos Desaparecidos. Gracias, mi querido Superman, no sabes cuanto siento tu actual estado. Pienso que sí estuvieras bien, nos habrías ayudado contra todo lo que hoy nos oprime.

Preguntas al cierre:

¿La casa escogió a sus habitantes?

¿Sus fantasmas son poéticos?

¿Sus largos abandonos no eran otra cosa que la espera de un habitante poético?

¿Fue casual que el diseño del arquitecto Héctor Hernández resultó como “casa de cuento”?

Las Cruces, verano de 2012

Pablo Neruda y Las Cruces



Todos los admiradores de la vida y obra de Pablo Neruda, conocen su capacidad para vincularse sensualmente con su entorno.
En el libro “Odas Elementales” del año 1954, aparece su Oda al Caldillo de Congrio.
El poeme habría sido inspirada en nuestra vecina “El Quisco” en el Restaurant Chez Camilo, lo que UDS no saben, es que su afición por ese manjar tiene un episodio crucino.

En una fecha no precisada, Pablo Neruda, con un grupo de amigos, llega al Hotel “Las Cruces” para deleitarse con una de las especialidades de la casa: el caldillo de congrio.
Seguramente conoció la mano de monja de su dueña, Orfelina Álvarez, a través de las visitas realizadas seguramente para visitar a su amigo residente Roberto Falabella.

Saluda a doña Orfelina y parte el relato:

P. Neruda: “Querida Orfelina, vengo con un grupo de amigos a disfrutar el maravilloso caldillo de congrio que preparas en tu hotel, pero quiero que sea de tu mano”.
O. Álvarez: “Por supuesto don Pablo, no vamos a defraudarlo a UD ni a sus amigos” (doña Orfelina se dirige a la cocina).
O. Álvarez (dirigiéndose al cocinero):”Josesito, llegó don Pablo con un grupo de amigos. Por favor necesito el más fresco congrio colorado que dispongamos”.
Josesito: “doña Orfelina, no hay nada de congrio colorado, sólo queda congrio negro”.
O. Álvarez: “Que vamos a hacer, ya le dije que lo vamos a preparar y ya está animadamente conversando con sus amigos. Josesito, hay que salvar la situación, preparemos el caldillo con congrio negro”.

El caldillo fue servido, degustado y largamente alabado por los comensales. Llegó el momento de la despedida y Pablo Neruda se acerca a doña Orfelina y le comenta: “Te felicito; exquisito el congrio negro que nos serviste. Muchas gracias”.

*historia relatada por Manuel Uribe.


ODA AL CALDILLO DE CONGRIO


EN el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.