lunes, 14 de diciembre de 2015



LAS CRUCES. RECORTES DE MEMORIA. Nuevo libro sobre nuestro pueblo inolvidable lanzado el pasado sábado 17 de octubre en la Biblioteca Pública de Las Cruces.
La presentación estuvo a cargo del escritor Luis    Merino Zamorano y asistió una multitud de cerca de 50 personas.
En la feria Literaria de Las Cruces que se realizará en febrero del 2016 podrán adquirir ejemplares (venta exclusivamente en Las Cruces)

lunes, 1 de abril de 2013

Las Cruces-Chile. Su Pequeña Historia


Las Cruces.
Desde El Vaticano al Quirinal

Desde muy antiguo, el hombre buscó lugares que le sanaran el cuerpo y el alma. Los romanos encontraron un espacio de bienestar en las termas, lugares que también privilegiaron nuestros antepasados precolombinos (La Leonera, Panimávida, Mamiña).

A mediados del siglo XVIII, los ingleses descubren las bondades del “aire marino” como fuente de buena salud, desplazándose una parte de las personas que buscaban lugares de reposo desde las termas a nuevos lugares; a los emergentes balnearios marítimos.

Durante el siglo XIX, los frecuentes viajes Europa de la clase dominante chilena, les permitió conocer y disfrutar del concepto de balneario que se desarrollaba en lugares como Amalfi, San Sebastián, Montecarlo o Ville Trouville. De ese conocimiento y vivencia, se empieza a configurar en nuestro país en la segunda mitad del siglo, una serie de lugares destinados al reposo, solaz y diversión, diferentes a los habituales lugares de Chile destinados al descanso, los que siguiendo nuestra tradición rural, estaban ubicados de modo preferente en los valles centrales y por consiguiente, alejados de la costa.

Siguiendo el modelo europeo, en la segunda mitad del XIX, se empieza a configurar nuestra vecina Cartagena y, junto con el inicio del XX, se empieza a perfilar el balneario de Las Cruces, Playa Blanca.

Para ilustrar lo expuesto, cito el diario La Voz de Cartagena del 15 de febrero de 1914, el que publicaba lo siguiente:

“Las Cruces, linda población que se ha formado al término de la Playa Grande en montículos que se levantan alrededor de un semicírculo de blanquísima arena, defendida por rocas de formas caprichosas i donde se llega por una línea de carritos tirados por caballos”.

La primera “casa de veraneo” de la que se tiene referencia en Las Cruces, es la que por años recibió la denominación de El Palacio (Lincoln 101), propiedad del Sr. Santos Pérez Eastman, residencia con captación propia de agua y alumbrado de gas acetileno. La propiedad fue posteriormente adquirida en 1908 por el senador del Partido Conservador don Alfredo Barros Errázuriz. Sus herederos donan “El Palacio” a la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús en el año 1953.

En el sector norte de Las Cruces, a principios del Siglo XX (como se puede desprender del estudio de fotos de época), se empieza a configurar un barrio naturalmente separado del sector sur por la “Playa Blanca” (Playa Chica). En este sector, se encontraban importantes casas y dos hoteles: se pueden citar las propiedades de don Amadeo Gundelach, Julio Bordeau, Rodolfo Marín y Osvaldo Marín. Entre lo hoteles del sector norte, se pueden citar el Hotel Playa Blanca y el Hotel Miramar.

En el sector sur de Las Cruces, en la misma época se podían encontrar importantes propiedades como la de de don Amadeo Gundelach (hotel) y las de don Víctor Penjean y de don Baldomero Palma. Junto a la playa, en el mismo sector, se encontraba el Hotel Bellavista.

Vaticano y Quirinal

Don Pedro Errázuriz, cronista mayor de Las Cruces, señala lo siguiente: “Alrededor del año 25 (1925) estos barrios (norte y sur de Las Cruces) comenzaron a ser llamados por los veraneantes, Vaticano el del nor.-poniente y Quirinal el del sur-poniente. En el primero había varias capillas con sus respectivas Misas, y naturalmente el día comenzaba más temprano. El baño era en la playa de Los Pescadores o en Las Salinas, es decir en las playas del norte. En las tardes, se hacían paseos o reuniones en los que se formaban coros muy alegres, pero todo hasta la hora del Rosario, con el que terminaban todas las actividades”.

“En el Quirinal, la vida comenzaba más tarde, con el baño en la Playa Grande y en la tarde se paseaba y bailaba hasta la hora de comer” (Errázuriz) .

La nomenclatura de Vaticano, fue adquirida por las características de sus vecinos; por una parte una clara predominancia de una mirada conservadora y religiosa por parte de sus propietarios y, probablemente ligada al perfil de sus habitantes, una progresiva presencia de varias órdenes religiosas que llegaban al sector norte como veraneantes o como participantes de jornadas de reflexión.

La iconografía de principios del siglo XX, muestra que el sector norte, El Vaticano, tuvo un desarrollo mayor y más temprano que el sur, siendo impactado marginalmente por el Proyecto Inmobiliario de Josué Smith Solar “Playa Blanca (Las Cruces de Cartagena)” que en el año 1915 proyectó “Un balneario moderno, de primera clase, para personas de buen gusto”.

De la maqueta del proyecto original, sobreviven los nombres de calles como Lincoln (la principal del Vaticano), Argentina, Bolivia y Uruguay.

En el sector sur, se configuró el barrio denominado Quirinal, nombre que evoca una de las colinas que configura la ciudad de Roma. El Quirinal estaba naturalmente diseñado por la línea de la costa (actual Avenida La Playa), y sus construcciones disfrutaron (disfrutan) de una espectacular vista a la Playa Grande (Playas Blancas) pudiendo la mirada abarcar hasta la vecina Cartagena.

A las grandes casas del Quirinal, hay que unir la presencia del Hotel de don Amadeo Gundelach (recinto Fonasa), el Hotel Bellavista, y la presencia de la “punta de rieles” del ferrocarril de Cartagena a Playa Blanca (Las Cruces).

domingo, 31 de marzo de 2013

Origen de Las Cruces

• Su Primera Historia

Cuando recorremos las ondulantes calles del más mágico lugar de la costa central de Chile, Las Cruces, ignoramos que estos hermosos parajes fueron recorridos por lo menos durante los últimos 2000 años por diferentes grupos indígenas que tenían un elemento en común: su lengua mapudungún. En efecto, las investigaciones realizadas desde 1898 , nos prueban que tanto en los alrededores de la Laguna El Peral, como en La Calle Las Tacitas Nº 36 (sector sur), calle que debe su nombre a las piedras horadadas existentes en esa dirección, las Culturas Bato, Llolleo y Aconcagua, dejaron sus cerámicas, conchales (Playas Blancas) y cementerios (sector Bomberos).

A la llegada de lo primeros españoles y criollos, estas tierras eran dominio de los indios “Guachunde” (Huachunde) o indios del “Guachún” (Huachún). De acuerdo a lo que señala el Doctor Grau , la palabra huechún proviene del map.: wechu= cumbre, punta, parte superior, arriba, en lo alto. Traduciendo esta definición, los indios Guachunde, eran un grupo “proveniente de tierras altas” (al sur de Melipilla).

• Su Historia Criolla

Carlos Celis Atria señala que “La primera merced de tierras de que haya quedado memoria en esta zona, es la que el mariscal Don Martín Ruiz de Gamboa, Gobernador de Chile, concediera a Juan Bohon según título fechado en San Bartolomé de Gamboa, hoy Chillán, el 29 de julio de 1583, otorgándole 200 cuadras en las tierras llamadas de Chacao (del map.: chacañ= chacas o tacas. Lugar donde abundan las tacas o machas) y Duca Duca (del map.:doka= frutilla acida. Planta rastrera carnosa de la familia de las aizoaceas llamada “frutilla de mar”) en los alrededores de la laguna hoy conocida como El Peral (en el Pasado Laguna de los Pescadores y/o Laguna de los Patos), que se ubica al sur de Las Cruces”

Por consiguiente, las tierras de Chacao y Duca Duca, podrían traducirse como “las tierras en que abundan las machas y las frutillas de mar”.

• Origen del Nombre

• La primera denominación, en palabras de Carlos Celis , la encontramos en los censos de 1787 y 1813. Entre los antecedentes que entrega el primero de ellos, se menciona el empadronamiento de las gentes de esta zona que administrativamente se denominaba La Cruz de Carén (carén del map.: kuru= verde no maduro. Carun= estar verde). Se estima que esta comarca era la extendida entre El Quisco y Cartagena actuales, con centro en lo que más tarde sería el balneario de Las Cruces.

• En el censo de 1813, se cita la existencia de una capilla pública denominada la de “la Cruz de Carén”, situada en los terrenos que años después se conocerían como Las Cruces. El nombrado estudio de don Carlos Celis, nos señala que la denominación de Cruz de Carén, aparece por primera vez el año 1702, y correspondería a una cruz instalada en un promontorio de la Punta del Lacho.

• Hacia 1787, el dueño de Las Cruces resultó ser el diputado don Antonio Jofré y Valderrama. La propiedad que tenía como centro la Punta del Lacho, tenía la denominación de La Cruz del Carmen.

• Tras sucesivas compraventas, los terrenos de las Cruces, en un testamento que hizo en 1839 en Melipilla doña Francisca Uribe, declaró ser dueña de la hacienda El Sauce y de “la hijuela de Las Cruces”. En un estudio de hipotecas de la propiedad de Don Francisco Aravena (actual Restaurant Bellavista) del año 1911, se señala que no está afecta a ningún gravamen la “Hijuela Sur de Las Cruces”, lo que ratifica la información respecto a la denominación del pueblo/balneario.

En resumen, la denominación de nuestro balneario evolucionó de la siguiente manera:

1. La Cruz de Carén. 1787

2. La Cruz del Carmen 1813

3. Hijuela de Las Cruces 1839

• Historia de Naufragios

La tradición oral señala que el origen del nombre “Las Cruces”, provendría de un remoto naufragio producido frente a la Playa ubicada entre la Punta del Lacho y la Punta de Las Salinas. Pedro Errázuriz , cronista mayor de la historia de Las Cruces, señala lo siguiente “... en Las Cruces hemos conocido la tradición, referida por Pedro Pablo González, quién la escuchó de su padre, que cuenta que frente a Las Salinas sucedió, hace muchos años, un naufragio, en memoria del cual se erigieron tres cruces en las dunas, frente al sitio del suceso. Estas, a comienzos de siglo (XX), se encontraban muy deterioradas. Entonces, el vecino más importante de aquella época, don Santos Pérez Eastman, sobrino del Presidente don José Joaquín Pérez Mascayano, mandó instalar una, tal vez la más importante, en reemplazo de las tres. Esta cruz, que tenía una capillita delante de su pie, existió en ese sitio, hasta hace 4 años y todos las hemos conocido (1965)”.

La existencia de las cruces y la capillita citada por el pescador Pedro Pablo González, podría tener respaldo en la información que entrega don Carlos Celis , quien señala que en el censo realizado de 1839 se informa lo siguiente: “... el catastro dejó constancia de dos capillas públicas existentes en la zona: la del Rosario, con una entrada anual de $20 para la fiesta de su advocación, y la de la Cruz de Carén”, en terrenos del futuro balneario de Las Cruces”.

Revisadas una serie de fuentes geográficas en que aparecen mencionadas Las Cruces, podemos mencionar las siguientes descripciones:

• Diccionarios Geográficos

- Anuario Hidrográfico. 1876. Tomo III. “Tres Puntillas de Cruces”.

- Jeografía. Enrique Espinoza. 1897. “La playa de Chépica está limitada al sur por la punta de Tres Cruces, donde se abre inmediatamente la rada de Cartajena. . .”.

- Asta- Buruaga y Cienfuegos 1899. Cruces (Las).Caleta del departamento de Melipilla en la costa de Cartagena y poco distante de ella.

- Riso Patrón, Luis 1924. Cruces (Lugarejo Las) de residencias de verano, se encuentra en las lomas que se levantan al norte de la caleta del mismo nombre, hacia el NW del balneario de Cartagena al que está unido por un ferrocarril de sangre.

- Instituto Geográfico Militar. 1927. “Punta Quiquel”, “Punta Tres Cruces”.

• Síntesis

Para intentar una aproximación a la génesis del nombre “Las Cruces”, necesariamente deberemos cruzar tres fuentes de información:

1. Archivos Históricos. Carlos Celis Atria , señala que sus fuentes de información respecto a la evolución del nombre de Las Cruces provienen de “fuentes originales” (Archivos de la Real Audiencia, Notarial y Conservador de Bienes Raíces de Melipilla, Escribanos de Santiago, Notarial de Valparaíso, Judicial de Melipilla y Parroquial de Lo Abarca.

2. Tradición Oral.

3. Diccionarios Geográficos.

Lo claro es que el tema de la cruz y su plural, cruces, aparece ligado desde siempre a la denominación del pueblo/balneario. Sabemos que desde 1787 se utilizaba la nomenclatura “La Cruz de Carén”, para denominar a la población que habitaba en el sector de La Punta del Lacho (centro original del pueblo). Se puede especular que, por lo prominente del lugar, posiblemente existió una “cruz misional”, es decir, un símbolo de cristiandad visible desde muchos lugares.

Si atendemos que desde 1839 el lugar ya se denominaba “Hijuela de Las Cruces”, deberíamos inferir que el naufragio producido presuntamente en la playa de Las Salinas, ya se habría producido con bastante anterioridad a e esa fecha como para generar la migración del nombre “La Cruz de Carén” hacia “Las Cruces”.

En la literatura histórica referida a naufragios, existe una referencia que podría vincular la teoría del naufragio presuntamente acontecido en la playa de la Punta del Lacho, con el nombre del lugar. Vidal Gormaz señala que en el año 1788, naufraga la fragata La Fama cuando surca las aguas entre Las Cruces y Cartagena. La embarcación provenía del puerto peruano de Paracas con destino al embarcadero de San Antonio, transportando familias enteras y con sus bodegas llenas de tabaco y cargas varias. La nave se enfrenta a un fuerte temporal, se sacudía de lado a lado en un embravecido mar, la fragata se movía como un papel entre las olas. Al final la pequeña nave sucumbió entre las olas. Nadie sobrevivió ante eso.

Esto acaeció en el temporal del 25 de noviembre de 1788

La teoría del naufragio puede tener asidero; en lo profundo de la playa de Las Salinas existen restos de naves provenientes de desastres marítimos. Para ratificar lo señalado, una muestra:



*Ross. Patricio. Las Cruces. Apuntes para su Historia (1895-1930)
    2011: Santiago de Chile: RIL Editores

domingo, 11 de noviembre de 2012

NO (la película) y Las Cruces



NO (la película) y Las Cruces


Patricio Ross L.

Terminada la incógnita sobre el Oscar a la Mejor Película Extranjera, desafortunadamente la película NO, con la que por primera vez la cinematografía chilena aspiraba a ese preciado galardón, parece interesante develar de que manera mi pueblo de Las Cruces fue “coprotagonista de la historia”.

Antecedentes

Parece interesante recordar a los más viejos y contar a los más jóvenes, que el año 1980 el Gobierno de Augusto Pinochet propuso a la ciudadanía una nueva Constitución Política para Chile (no vale la pena describir el más que dudoso procedimiento para su aprobación). La Constitución Política de 1980 estableció un larguísimo periodo transitorio, que se extendía desde su entrada en vigencia, el 11 de marzo de 1981, hasta el término del mandato presidencial de Augusto Pinochet de ocho años, establecido nominativamente por ella.

En conformidad al texto constitucional, con al menos noventa días de anticipación a la fecha en que debía cesar en su cargo, es decir, el 11 de marzo de 1989 (recuerden, ocho años después de la aprobación de la Constitución), los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el general director de Carabineros, o a falta de unanimidad de ellos el Consejo de Seguridad Nacional integrado además por el Contralor General de la República, debían proponer al país una persona para ocupar el cargo de presidente de la república durante el periodo siguiente, sujeto a la ratificación de la ciudadanía mediante un plebiscito.

Plebiscito de 1988

Como todos recuerdan, el Consejo de Seguridad Nacional designó como candidato para ocupar por otros ocho años la presidencia de la república a Augusto Pinochet Ugarte. El plebiscito contemplaba dos opciones: SI, la que permitía a Pinochet seguir gobernando por ocho años, conservando muchas de las atribuciones de dictadura y organizando posteriores elecciones de diputados y senadores y la opción NO, la que permitía en un plazo de 90 días, convocar a elecciones presidenciales y de diputados y senadores.

El Argumento de la Película NO

La película cuenta los emocionantes meses previos a la citada consulta, en particular la denominada Franja Electoral, la que consideraba 15 minutos de publicidad para cada una de las opciones. Los partidarios del SI controlaban la totalidad de los canales de T.V., buena parte de la prensa escrita y parte importante de las radios y por otra, los partidarios del NO, articulados a través de una coalición dispersa en más de 20 partido y/o facciones de estos, por consiguiente la efectividad de la Franja, debería particularmente para la opción NO ser la clave para derrotar la dictadura gobernante.

La película logra plenamente transmitir el clima expectante con que muchas familias esperábamos cada día la emisión de la Franja. Cada día corrían rumores sobre la aparición de personajes relevantes apoyando la opción NO (quedamos esperando el apoyo de Don Francisco), como también los miedos a un autogolpe y al desconocimiento de los resultados que temía la oposición a Pinochet.

LAS CRUCES EN LA PELÍCULA NO

La historia de cómo fue concebida la Campaña del NO ha sido descrita en varios libros, blog y sitios de Internet, el punto en que existe coincidencia es que el equipo creativo viajó a “una playa” para discutir los ejes temáticos que articularían la campaña. En la película, la escena transcurre en Las Cruces. Tal cual.

Las escenas de la reunión de los creativos del NO se realizó en la casa de la familia Rodríguez ubicada en solitario a la derecha de la Punta del Lacho y en la pequeña playa ubicada al frente.




PRUEBAS DE LA PRESENCIA DE LA PELICULA NO EN LAS CRUCES










IDEAS AL CIERRE

La película NO nos regalo otro motivo de difusión para nuestro pueblo de Las Cruces, tal como sucedió el 2011, cuando se incluyó en un capitulo de “Los 80”, la escena de ingreso de armas por Carrizal la que fue escenificada en la playa de Las Salinas.

COMENTARIOS FINAL

No, es una gran película, por cierto es una ficción, no un documental histórico, por consiguiente es una interpretación de una realidad que permite múltiples lecturas, pero les cuento que le permitió a mi familia volver a recordar la emoción de ese tiempo, la incertidumbre, el miedo…

Las Cruces, febrero de 2013

domingo, 4 de noviembre de 2012

PARECE UNA CASA DE “CUENTO”




Entrando a Las Cruces por el lado sur (Carabineros), a la altura del 550 en la calle Errázuriz, se divisa una de las bajadas a la Avenida del Mar (Playas Blancas) muy cerca de la virgen Stella Maris, que lleva por nombre Solar Correa.

¿Quién fue Solar Correa? ¿Donde tenía su casa?
La historia parte en una hermosa y misteriosa casa, por tantos períodos abandonada y tantas veces recuperada.
                                                                                            Eduardo Solar Correa

La Casa fue construida aproximadamente hacia 1916 por el arquitecto Héctor Hernández Varas para que fuese su casa de descanso en el pueblo. Hernández había nacido el año 1872, estudio en el Instituto Nacional y más tarde arquitectura en los Estados Unidos en la Universidad de Jacksonville.

¿Cómo llega a las Cruces?

A partir de 1915, inicia su trabajo en la oficina del ingeniero/arquitecto Josué Smith Solar (personaje clave en el proyecto de Playa Blanca-Las Cruces), en cuya compañía sin duda, conoció el lugar, participando en el diseño de 4 importantes construcciones, lamentándose la perdida de una de ellas (Castillo Negro).

                                 Castillo Negro       Casa de Reposo          Casa de don Pablo Errázuriz

(Calle Lincoln. Desaparecida) (Su actual propietarios es FONASA) (Calle Lincoln Nº 123)

En una fecha no precisada, la casa de Avenida La Playa es adquirida por el abogado Eduardo Solar Correa, nacido en Valparaíso, el que junto con ejercer su profesión, ingresó a hacer clases de castellano en el Liceo Alemán y, más delante, de literatura española en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.



En el año 1915, en el Nº 2 de la Revista “Los Diez”, publica el siguiente poema:



ERES COMO LA ABEJA



Eres como la abeja…Pequeñita
y morena, como ella, en sus entrañas
llevas la miel…Miel hecha de Cizañas,
que sabe a clavelón y a margarita!

Eres como la abeja…
Conoces el misterio de las flores
que habitan tus jardines:
tu beso en ella dejas
un aroma vital, germen de amores,
que estalla en crisantemos y jardines!
Eres como la abeja…Te doblegas,
y entras callada al corazón que amas
como a un cáliz dormido…Levemente
extraes sus primicias,
y con el dardo de tu amor lo inflamas!

Eres como la abeja…A nadie entregas
la miel de tus caricias:
intrépida y silente,
la entrada al templo de tus sueños niegas;
y si alguien la traspasa…luchas, hieres,
y junto con el alma que has herido…mueres!



Nuevamente la presencia de Los Diez en Las Cruces. Eduardo Solar Correa seguramente visitó el pueblo en compañía de Juan Francisco González o bajo la invitación directa de Osvaldo Marín. La compra de la casa no puede ser una mera casualidad, llegar al lugar en los años 20 del siglo pasado, más parecía una auténtica epopeya que un mero viaje de placer.



Solar Correa es citado en el libro “La Crítica Literaria en Chile” como uno de los más importantes críticos literarios de la historia de la literatura en Chile, destacándose en su producción, textos fundamentales para los estudiosos del tema. Sobresalen los siguientes títulos:

• Antología de poetas hispanoamericanos (1810-1926).Publicado el año 1926.

• Escritores de Chile. Época Colonial y siglo XIX (2 tomos). Publicado el año 1932.

• Las tres colonias. Publicado el año 1936

Eduardo Solar Correa fallece el año 1935 a tempranos 44 años. Tras muchos años de abandono, la casa es adquirida por la destacada escritora Carmen Berenguer.
Carmen Berenguer nace en Santiago de Chile el año 1947, destacándose en primer lugar como poetisa y cronista, pero también como activa editora de una serie de publicaciones dedicadas a la crítica literaria. El año 1997 obtiene la importante Beca Simón Guggenheim. En marzo de 2008 obtiene el Premio Iberoamericano Pablo Neruda, concedido por primera vez a una escritora chilena.

Entre sus obras se destacan las siguientes:

• Bobby Sands desfallece en el muro (1983)

• Huellas de siglo (1986)

• A media asta (1988)

• Sayal de pieles (1993)

• Naciste pintada (1999)

• La gran hablada (2002)



• Mama Marx (2006)

En una entrevista concedida al medio electrónico “El Mostrador” en febrero de 2007, declara desde Las Cruces que su refugio frente al mar "Es una casa que tiene historia literaria. Se dice que pasó por aquí Vicente Huidobro. Si hasta leyendas hay en torno a este lugar. Dicen por ahí que en esta casa estuvo de visita Teresita de Los Andes, que era pariente de los Fernández Solar, e incluso los cuidadores de la casa en invierno dicen que por las noches se le escucha saltar por la escalera”, reseña.



ADIÓS Superman

Carmen Berenguer

En fin …
Yo pintaré la casa y cubriré tu retrato
con una cortina vieja.
Rellenaré las almohadas
de tu butaca y la mía.
Encenderé la luz y me sentaré a fumar como si te estuviera viendo.

Evocaré tus palabras cundo me decías. Eres solo mía…
Tal vez camine hasta la calle a buscarte entre las gentes.
Y eché un lagrimón sabiendo que te has ido.
Quizás encuentre otro querer simulando mi olvido.

Y así, entre estas letras vivas de canciones ya viejas,
me cobije otra voz para decirte
Que el mundo no es tan ruin y que puedo vivir sin ti.





Adiós Superman, hiciste lo mejor que pudiste, combatiendo a los malos, luchando por la justicia. Ayudaste a los que no tienen voz, mujeres, ancianos y niños. Y por si fuera poco viniste a Chile y estuviste en la Organización de Detenidos Desaparecidos. Gracias, mi querido Superman, no sabes cuanto siento tu actual estado. Pienso que sí estuvieras bien, nos habrías ayudado contra todo lo que hoy nos oprime.

Preguntas al cierre

¿La casa escogió a sus habitantes?

¿Sus fantasmas son poéticos?

¿Sus largos abandonos no eran otra cosa que la espera de un habitante poético?

¿Fue casual que el diseño del arquitecto Héctor Hernández resultó como “casa de cuento”?

Las Cruces, verano de 2012

martes, 11 de septiembre de 2012

Roberto Falabella (El Mozart chileno) y Las Cruces




Al final de la Avenida La Playa, un poco más al sur de la virgen Stella Maris, se encuentra una de las casas que recuerdan el pasado rangoso de nuestro pueblo/balneario. La vieja construcción, ya muy aporreada por el paso del tiempo, falta de mantención y remecida por varios terremotos desde su construcción a principios de los años 40 del siglo pasado, guarda uno más de nuestros pequeños tesoros materiales/inmateriales más relevantes: me refiero a la casa de Roberto Falabella Correa (1926-1958), compositor de 61 obras musicales de música docta en un breve período de 8 años (1950-1958).

Por la calidad, variedad y profundidad de su creación musical, ha sido catalogado por los musicólogos chilenos como el “Mozart chileno”.



Roberto Falabella, nace en Santiago. Nieto del comerciante napolitano Salvatore Falabella, fundador de la empresa que todos conocemos y a la cual en algún momento de nuestras vidas le hemos “debido una cuota”. Su padre (fallecido el año 1951), fue Roberto Falabella Finizzio el principal impulsor y protector de su hijo. Cómo es fácil comprender, el tema económico no fue el problema de su vida: su grave déficit fue su salud, nació con una severa limitante, la enfermedad de Little, que le significaba una parálisis muscular, precaria coordinación de movimientos y habla dificultosa.

Sus limitaciones físicas, lo obligaron a realizar estudios escolares privados. Su principal biógrafo, el musicólogo Luís Merino, nos cuenta que entre los maestros que lo formaron musicalmente, se encuentran verdaderas catedrales del arte musical chileno de la segunda mitad del siglo XX, como la maestra Lucila Césped (teoría y solfeo), Julia López (armonía), María Ester Grebe (notación) y el Premio Nacional de Arte (mención Música) Alfonso Letelier. Con orgullo debo citar, que años después, compartimos las inolvidables enseñanzas de la musicóloga Grebe.

La formación de Falabella fue profundamente humanista, no sólo destaca por su producción musical, también incursionó en el ensayo, poesía y drama.

En un artículo publicado en el pasquín “The Clinic”, el 18 de diciembre de 2008, su autor Juan Pablo Avalo nos entrega valiosos antecedentes aportados por su hija Florencia Falabella. En el artículo titulado “Roberto Falabella Correa (1926-1958) El Mozart chileno de la silla de ruedas”, nos entrega nuevos antecedentes sobre su vida. Su padre, construyó una mansión en Las Cruces para su uso exclusivo, la que sumada a la pensión en dinero que recibía, le permitió dedicarse a la música y a sus otros proyectos artísticos paralelos vinculados con la poesía, teatro y ensayos.

Una “prueba” de su vida crucina:



La Casa habría sido construida a fines de los años 30 o primeros años de los 40 del siglo pasado. Si atendemos a que Falabella fue un intelectual de su época, con una activa vida política partidista (fue militante del Partido Comunista de Chile), podemos suponer que a las animadas tertulias que disfrutaba a pesar de sus limitaciones físicas en su casa crucina (en Santiago vivía en Ñuñoa) debieron asistir personalidades como Violeta Parra y Pablo Neruda (amigo personal que lo despidió a su muerte).

SU OBRA

Gustavo Becerra, uno de sus maestros, lo definió “como un humanista, pero ante todo fue un ser unido a la historia de sus especie, activo en todas sus manifestaciones”. Su obra musical abarca un catálogo de 61 obras, con 5 sinfonías y 56 obras de cámara. Entre estas últimas hay música vocal en la que utiliza poemas de Lope de Vega, Federico Gracia Lorca y León Felipe. Entre los escritores nacionales, aportan textos el propio Falabella y Pablo Neruda. Del Folklore chileno obtiene los textos para “Las siete adivinanzas” con que gana el primer premio en los Festivales de Música Chilena el año 1958.

Una de las características de su obra musical en la última etapa creativa, es la incorporación de elementos rítmicos y melódicos del folklore chileno. Aunque no fue el primero, pues le anteceden-entre otros Pedro Humberto Allende, Enrique Soro, Alfonso Leng (el del Grupo de Los Diez) y Carlos Isamitt (veraneante por más de 30 años en la Residencial Uribe), su propuesta creativa trajo aire fresco a la tímbrica y melodías- en particular de la Fiesta de La Tirana.

Es difícil hablar de un músico sin escuchar algo de su obra. Le propongo al lector lo siguiente: bajar la obra capital de Falabella (Estudios Emocionales) desde el siguiente sitio:

http://unalatamas.blogspot.com/2011/01/roberto-falabella-estudios-emocionales.html

Antecedentes de Estudios Emocionales:

• Obtuvo mención honrosa en los Festivales de Música Chilena correspondientes a 1958;

• obra en la que Falabella alcanza finalmente una síntesis entre el folklore chileno y un acabado equilibrio entre el ritmo, forma, orquestación, textura y silencio.

Su muerte llegó de improviso. Sufrió una torsión intestinal, la que se complicó falleciendo finalmente de un paro respiratorio.

En su funeral, fue despedido por Pablo Neruda con las siguientes palabras:

“despedimos a un héroe que nunca fue vencido. Despedimos a quién fue la encarnación de la vida, de la creación, de la alegría, de la lucha y de la esperanza, aunque su vida fue un largo tormento. Polvo eres y en polvo te convertirás. No es verdad. El polvo y el dolor El convirtió el polvo y el dolor, en cantos; el transcribió las tinieblas, en olores luminosos; él, está aquí, aún con nosotros y no está convertido en polvo oscuro, sino que en clara música.

Persistirá su música, continuará viviente esta delgada voz que la muerte no apagará, pero en Roberto Falabella Correa, yo saludo al militante de la esperanza.

Su milagro, es como el de las tierras desoladas, que nos dan, sin embargo, olores y frutas deslumbrantes; su ejemplo, es el del árbol quemado por el rayo, que nos entrega miel y canto matutino de innumerables pájaros.

Su ejemplo, es el de la voluntad del hombre; la victoria de la belleza y la creación, sobre la angustia.

Represento al Comité Central del Partido Comunista de Chile es esta despedida. Mi partido enluta sus banderas y hace presente su dolor y su respeto ante una pérdida tan grande para nuestro partido y la cultura de Chile”.

                                             UN SUEÑO

    (Estamos en Avenida La Playa frente a la casa de Roberto Falabella)
Un crepúsculo de otoño;
Una orquesta sinfónica toca Estudios Emocionales;
(en su defecto una amplificada grabación)
En pantalla gigante o sobre los muros de la casa un power point con su vida y obra;
Nos acompaña una muchedumbre de 80 personas.

*le cuento a mi hija Natalia sobre mi sueño. Su respuesta es lapidaria: “papá, esas cosas sólo te importan a ti y a Lucho Merino”

                                                  Patricio Ross Leiva

lunes, 10 de septiembre de 2012

Lanzamiento de libro sobre la historia de Las Cruces

El sábado 28 de mayo de 2011, a las 20:00 Horas en el "Restaurant Bellavista", se lanzó el libro "Las Cruces. Apuntes para su Historia (1895-1930)" financiada por el Fondo del Libro en el Concurso 2010.El libro se puede adquirir en librerias y en www.ril.cl