viernes, 7 de septiembre de 2012

Pedro Subercaseaux y Las Cruces

FRAY PEDRO SUBERCASEAUX Y LAS CRUCES


Para los devotos católicos que asisten en diversas festividades religiosas a la Parroquia La Asunción de Las Cruces, las pinturas ubicadas al fondo de la iglesia y a la derecha-casi al costado del altar (capilla norte), seguramente representan un elemento decorativo bello que colabora a crear el necesario clima de meditación y recogimiento al que invita todo templo. Visto artísticamente, estamos ante la presencia de un importante patrimonio artístico, al cual- como casi a todos nuestros bienes materiales e inmateriales, no se les saca ningún partido ni destaca de acuerdo a su mérito.

El autor de los cuadros, es un destacado pintor chileno. Nos referimos a Pedro Subercaseaux Errázuriz (1880-1956). Nace en Roma, lugar en que su padre, el diplomático y también muy destacado artista plástico Ramón Subercaseaux Vicuña, se desempeñaba como embajador ante la Santa Sede.

Desde muy temprano, inició su formación artística de mano de su padre, para posteriormente, a partir de los dieciséis años estudiar en Berlín, Roma y a partir de 1900, viajar a París en compañía de su familia para ingresar a la Academie Julien.

Su padre, Ramón Subercaseaux, amigo en París de Rodin y de otros destacados artistas plásticos de la época como el retratista John Singer, compartía su misión diplomática con su pasión por la música y la pintura, actividades que de modo creciente ocupaban la mayor parte de sus preocupaciones. Pedro Subercaseaux no podía estar rodeado de mejores influencias.

La temprana decisión de Pedro Subercaseaux para dedicarse al arte (16 años), curiosamente (ayer y hoy), no encontró oposición de parte de su familia, alentado por artistas plásticos amigos de la familia como Pedro Lira, Valenzuela Llanos y Onofre Jarpa (cualquiera hubiese querido tener esa base de apoyo).

El año 1897, su padre es trasladado a una nueva misión diplomática en Berlín. Pedro Subercaseaux se inscribe en la Real Academia de Bellas Artes en donde recibe lecciones de los maestros Antón von Werner (especialistas en batallas y cuadros históricos) y del maestro Ehrentraut. La formación academicista alemana no sintonizaba con la libertad latina, pero probablemente de su paso por Berlín extrajo buenos ejemplos y modelos para su posterior dedicación a representar episodios de nuestra historia.

Nueva destinación diplomática de su padre: Roma. En Italia, P. S. participa del taller del pintor español Lorenzo Vallés y como alumno libre de Bellas Artes. Su vida en Roma fue rica en experiencias y experiencias.

Ramón Subercaseaux es destinado a París, P. S. se inscribe en la prestigiosa Academie Julien, lugar en que se empapa del francés sentido de “medida y equilibrio”. De su paso por Francia surgen los bocetos sobre temas históricos chilenos. Termina su formación académica y vuelve a Chile.

A partir de 1902, colabora con el Diario Ilustrado a través de lo que se considera la primera tira cómica chilena: “Las aventuras de Federico von Pilsener”, colaborando además, como ilustrador de la Revista Pacifico y de una larga serie de libros. Tuvo a su cargo la decoración de importantes espacios públicos, tales como el de la Bolsa de Comercio y la Intendencia de Santiago.

El 7 de abril de de 1907 se casa con Elvira Lyon Otaegui.

SU RELACIÓN CON LAS CRUCES

Pedro Errázuriz en su libro “Las Cruces. Una memoria familiar” (1979), describe su relación con el artista y su participación en el diseño de la iglesia y su decoración.

El comité que el año 1945 se abocó a la tarea de construir una iglesia en Las Cruces, encargó a Pedro Subercaseaux el diseño de una Iglesia. El posterior desarrollo del boceto fue encargado al arquitecto Mario Errázuriz. En el citado libro, aparecen imágenes del proyecto original.

En mayo de 1950, el comité que tenía la misión de construir la Iglesia de Las Cruces, le encarga a Pedro Subercaseaux la “decoración del templo”. Para cumplir el encargo, el pintor en tableros de madera que posteriormente fueron empotrados en las piedras de las paredes a través de gruesos tirafondos y golillas de bronce diseño, pinto las dos escenas que adornan la parroquia.

REPRESENTACIÓN DE LA NATIVIDAD Y LA ASUNCIÓN

Al costado derecho de la parroquia (capilla norte) se encuentra la representación del nacimiento de Cristo.

Originalmente, el cuadro fue instalado en la cripta de la parroquia (bajo el altar), en la actualidad, todavía se pueden observar los orificios de los tirafondos.

El 1º de noviembre de 1950, el Papa Pio XII proclamaba el Dogma de la Asunción de la Sma. Virgen de los Cielos, y esto dio a Pedro Subercaseaux, la idea del cuadro que debía colocarse tras el altar mayor. Sería la representación de la Asunción.


Pedro Subercaseaux provenía de una familia profundamente conservadora en lo político y religioso. El 7 de abril de 1923, en una decisión conjunta con su esposa Elvira Lyon Otaegui, luego de una dispensa papal, ingresan a la vida religiosa: Pedro tomaba los votos en la Abadía de Solesmes en la Isla de Wigtt. Elvira ingresaba a un convento español. Lejos, en la escéptica sociedad santiaguina, se comentaba que Elvira con su fuerte carácter y su misticismo desbordado le habría impuesto esta decisión. Que fue un matrimonio de camas separadas.

En una crónica del diario El Mercurio, escrita por Mili Rodríguez Villouta el 17 de junio de 2000, se describe un episodio poco conocido de su relación con Las Cruces:

“Pero siempre guardó la memoria de otra felicidad: el recuerdo de un caballo árabe galopando contra el viento por la playa, entre Cartagena y Las Cruces, cuando construyó con Elvira una casa frente al mar, un refugio casi final, una abadía para dos”. Quizás su último intento de vivir "en este bajo mundo".

Patricio Ross Leiva.

Verano 2010

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